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miércoles, 20 de diciembre de 2023

Canal El Paramo de las Almas : LA IMAGEN DEL DUENDE

CanalPramoAlmas



DERECHOS DE AUTOR : ALEX MORALEX GÓMEZ.
Todo comenzó con un gran cuadro que mi esposo llevó a casa, un óleo en verdad no muy bonito, la imagen era de un duende, mi esposo decidió dejarlo en la sala, algo que no era de mi completo agrado, en realidad era feo aquel personaje, parecía endiablado, más aún que nuestro pequeño hijo de cuatro años aseguraba, que ese duende lo seguía con la mirada a donde caminaba, mi esposo decía que solo eran cosas de niño, pero la imagen del duende como era como corriendo el niño decía que ese lo perseguía. Desde la misma llegada de dicha imagen en casa sucesos extraños empezaron a suceder, las cosas aparecían en lugares diferentes y no pequeñas cosas, artículos que en verdad eran muy notorios que estaban en otro lugar, mi esposo siempre decía que eran supersticiones mías, una noche a eso de la media noche escuchamos a un gato, no era nuestro porque nunca gustamos de tener gatos dentro de la casa, pero en esta ocasión había uno dentro y peleaba con algún otro animal, los tres llegamos a la sala por aquel escándalo tan terrible, el niño lo primero que dijo es que el duende estaba atacando al gato, mi primera reacción fue mirar el cuadro, les aseguro sin ninguna duda que por una fracción de segundos no vi al duende en el cuadro, solo el fondo de la pintura, pero fue cosa de un parpadeo y el duende estaba de nuevo en la imagen, el gato a pesar que lo espantábamos para que saliera, ni nos determinaba, con su pelaje erizado y maullándole al cuadro se enfrentaba a este como para seguir la pelea, al fin con un poco de agua que le tiró mi esposo se fue y pudimos volver a la cama, pero lo que vi, además lo que dijo mi pequeño me dejaron sin poder pegar el ojo, lo del duende era algo real y malvado.
Desde aquella noche no podíamos dormir tranquilos, en casa las cosas iban y venían por los aires , muebles que se necesitaban hasta tres hombres para moverlos iban solos de un lugar a otro, eso empezaba apenas nos íbamos a dormir, pero el niño siempre lo sabía, solo era decir, el duende salió de su cuadro, era como la clave para saber que sucesos extraños empezaban a ocurrir, a mi esposo le tocó entender que ese cuadro había traído algo con el que no era bueno, pero no se decidía a deshacerse de él. Mi pequeño dijo que el había soñado que había que traer tres gatos a casa y al descubrir el duende fuera del cuadro se debía quemar, así el tendría que irse, el cuadro era su refugio, claro mi esposo no creyó como es que un niño de cuatro años podía saber aquello, desde que el niño dijo esto el duende o lo que fuera, para mi era más un demonio, se dedico a atacar al pequeño lo jalaba de sus pies tratando de llevárselo de nuestra cama o le aruñaba sus piernas y brazos, mi esposo al ver los ataques frecuentes debió acceder a conseguir tres gatos, aquello era un caos nocturno, pero los ataques al niño terminaron, el duende en sí no movía cosas en casa, lo que se movía y quedaba en completo rebujo era por el enfrentamiento de este con los gatos. Una noche mi esposo en el desespero de no poder dormir, salió a espantar los gatos, allí lo vio, cuenta que si era un duende, pero no idéntico al del cuadro aquel era mucho más pequeño, pero también se reflejaba más en el su maldad, este montaba sobre uno de los gatos y lo golpeaba mientras los otros dos trataban de atraparlo, el malvado personaje en momentos reía como si se divirtiera, en otros maldecía cuando era presa de uno de los gatos, mi esposo miró el cuadro para comparar la diferencia entre los duendes y vio que ese no estaba en el, solo la imagen de fondo, recordó lo que dijo el niño, corrió afuera de la casa, empapó el cuadro en gasolina y lo quemó , cuando la llama empezó arder el duende dio un grito de rabia y se le escuchó correr fuera de la casa, más que a él, a los gatos que lo perseguían fuera de la misma . Esa semana siguiente se escuchaba a lo lejos un silbido agudo y fuerte, el niño decía que era el duende que no tenía a donde ir, a los pocos días se dejó de oír aquel silbido, aún así conservamos los gatos, fueron ellos nuestros defensores de aquel ser malvado.
MORALEX

Canal Cuentos y Relatos Terror : EL PARQUE ABANDONADO

 

CanalCuentosRelatos




Era un día nublado, con muchas nubes negras en el cielo. Parecía que iba a llover. Marie y su pequeño hijo Jack de cinco años, salieron a dar un paseo después de salir del colegio. Era fin de semana y Marie no tenía que preocuparse por el trabajo. Toda la tarde la dedicaría a su hijo.
Al costado del parque que siempre visitaban ellos, había un parque que siempre estuvo abandonado. Estaba sucio, no habían plantas y había un ambiente tan tenebroso que a cualquier persona le causaba mucho pánico estar ahí. Pero Jack, como era un niño, no sentía temor y sin que su mamá se diera cuenta, se safó de su mano y saltó la cerca del parque abandonado. Marie apenas se dio cuenta, también saltó la cerca para hacer que Jack regrese.
Ella lo encontró sentado en un columpio mientras se balanceaba lentamente.
—¿Por qué viniste aquí? ¿Acaso no vamos siempre al parque de al lado que es mucho más bonito? Allá hay muchos niños con los que puedes jugar. No me gusta que estés solo aquí.
—No estoy solo, mami. El otro día conocí a un niño en el parque que siempre visitamos. Nadie quería jugar con él pero yo sí me le acerqué. Él se ha convertido en mi mejor amigo desde entonces.
—Entonces, vamos al parque porque posiblemente hoy también esté allí. Mira que es fin de semana y todas las mamás llevan a sus hijos hoy a jugar hasta antes de que oscurezca.
—Mamá, él me dijo que hoy vendría a este lugar para que juguemos solo nosotros dos. Él me ha dicho que quiere jugar conmigo por toda la porque se siente muy solo y yo soy el único que juega con él.
Hijo, vamos al otro parque. Seguramente el niño se ha olvidado de lo que te dijo y te está esperando allí.
—No mamá, él está a mi costado. ¿quién crees que me está meciendo en el columpio?
—Hijo, te estás imaginando cosas. Vámonos ya —dijo la madre un poco alterada.
—No mamá, a mí me gusta jugar con él
—Ya me colmaste la paciencia —entonces Marie agarró de la mano a su hijo y lo jaló fuertemente mientras se dirigía a su auto para irse a la casa.
Pero antes de brincar la cerca, se cayó un poste de luz encima de Marie y su hijo. Marie despertó al día siguiente en el hospital y le dijeron que es recuperaría por completo en una semana. Lamentablemente su hijo había muerto.
No pasa ni un día en que Marie deje de pensar en qué hubiera ocurrido si es que hubiese dejado a su hijo jugar con su amigo imaginario. Probablemente el poste no hubiese caído encima de ellos.
Cuando se recuperó, Marie se puso a llorar incontrolablemente. Decidió visitar los lugares que más le gustaban a su pequeño hijo. El último lugar que visitó fue el parque abandonado. Se sentó sobre una piedra mirando tristemente el último lugar en donde vio a su hijo jugar.
De pronto vio que el columpio comenzó a balancearse. Oh no, esto no está sucediendo —dijo Marie entre el susto y el llanto—. Entonces se acercó al columpio y vio una nota en la tierra. Entonces se acercó un poco más y vio la horrible nota
«!Mamá! ¡Te quiero! ¡No dejes que me lleve! ¡Quiero volver contigo!»
Entonces Marie se puso histérica y empezó a gritar de dolor porque no podía hacer nada.
Entonces la nota que escribió su hijo se borró y en su lugar vio otra nota.
Si no hubieses querido quitarme a mi amigo, no hubiese dejado caer ese poste. Ahora nadie podrá separarme de Jack.»
Marie no podía hacer nada. Se sentía tan impotente que salió corriendo a la carretera sin importarle nada… y una camioneta la arrolló.
Nunca juegues con los espíritus y mucho más aún… nunca los desafíes…
Créditos a su autor.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Historias de terror y Miedo : EL VISITANTE MORTAL



Era tarde de la noche, esta era muy fría y nublosa, estaba en mi cama cubierta hasta la cabeza, tanto por el frío como por el temor que me causaban esas noches así, la casa estaba distribuida en tres habitaciones, la de mis padres, la mía y donde estaba la abuela enferma, era una casa finca , teníamos varios animales, se destacaban dos perros guardianes y las gallinas que apenas salía el sol empezaban a cacarear en busca de comida.
La noche era muy fría, pero lo del miedo hace que sea más intenso, el corral de las gallinas queda detrás de la casa, pero desde allí puedo escucharlas como empiezan su cacareo, no es uno normal, se sienten asustadas, escucho a mi padre salir refunfuñando por el alboroto de esas plumosas, puede ser algún animal que quiere comérselas, pero mi padre no encuentra nada, o al menos eso entiendo en su diatriba molesta, vuelve a su habitación.
Los ruidos de las gallinas no terminan, escucho paciente cuando el perro más joven gruñe molesto, pero el perro más viejo da un aullido y empieza un chillido de miedo, el otro perro se une a él, como si entendiera que lo que hay fuera es más fuerte que ellos, unos pasos se acercan a la puerta, mi padre va a salir a ver que carajos le pasa a los perros, pero mi madre sale detrás, escucho sus pasos y sus voces al lado de mi puerta, ella le dice, no salgas, pueden ser los muchachos, este es el apelativo que se usaba para referirse a un grupo subversivo que estaba en la zona, así que mi padre desistió de su propósito, volvieron a la habitación, mientras las gallinas seguían en su alboroto y los perros en sus chillidos. Yo por mi parte aunque temerosa como he sido siempre, me asome por la ventana y lo vi, era un hombre de sombrero y de una gran chamarra oscura, desde mi ventana no podía verle sus rasgos, pero si su gran estatura, levantó su mano como para tocar la puerta, se quedó ahí un momento como pensando, después simplemente atravesó la puerta, me santigüe y empecé a rezar, estuvo dentro cuestión de segundos, cuando lo volví a ver salir, de la misma manera que entro, solo traspasó la puerta como un fantasma, empecé a llorar y aunque quise gritar no pude, lo vi acercarse donde los perros, estos también temblaban al igual que yo, puso su mano en la cabeza del más viejo, lo acarició, mientras el otro se metió bajo una mesa y aunque gruñía lo hacía con miedo, vi a ese personaje alejarse camino arriba , iba muy despacio, yo estaba fría y sin poderme mover, solo hasta que lo vi perderse en el camino y la noche pude tener razón y movimiento, corrí donde mis padres, pero ellos estaban en otras cosas, mirando en la cama de mi abuela, esta acababa de morir.
Esa noche ya no se durmió en casa con el revuelo de la muerte de la abuela, al ir mi padre a donde los perros pudo comprobar que el más viejo también había muerto, dijo él de inmediato, se lo llevó la abuela, ese perro era de ella, ahí comprobé lo que había pensado, esa noche nos visitó la muerte, yo pude verla y se llevó a mi abuela y a su perro.
Si te gusto el relato sigue la página
𒋨🎭𝑽𝒂𝒍𝒂𝒌 𝕯𝖊𝖆𝖒𝖔𝖓 𝕿𝖆𝖗𝖌𝖆𝖗𝖞𝖊𝖓🎭

Canal Historias de Terror y Miedo : LA VISITA DE LA MUERTE



Los perros aullaban de una manera lastimera, tan triste y tenebrosa que hacía que tu piel se sintiera fría y con un hormigueo, apenas caía la noche y en casa habían tres perros, grandes y buenos guardianes, el viento soplaba y silbaba entre las matas de plátano, lo más normal es que los perros ladraran a cuanto animal vieran pasar, pero esa noche se les iba en un solo aullar, mi abuela que vivía con nosotros, cada que escuchaba el aullido se echaba la bendición y decía, cuando los perros aúllan, es por que están viendo la muerte, no se si mi madre compartía la misma opinión de ella, pero la vi asegurar las ventanas y la puerta principal, se veía que tenía miedo. Mi padre estaba en el pueblo, mi madre me advirtió que si tocaba la puerta no le fuera a abrir, debía avisarle a ella, no entendía nada, pues era yo quien siempre le abría para ver que me había traído del pueblo.
Escuché la ventana batirse por el viento, misma que mi madre había revisado hacía poco, mi abuela gritó desde su habitación donde estaba rezando un rosario, déjala así, tu mamá la cierra, ambas estaban muy misteriosas, los perros afuera seguían en su constante aullido, casi eran las diez cuando mi madre me mandó a dormir, quise reprocharle ya que quería esperar a mi padre, pero ella fue tajante en su orden, a dormir, mi habitación era una pequeña mansarda, donde veía la entrada principal, así que me quedé pendiente mirando fuera, quería ver llegar a mi padre, los perros seguían en las suyas, ya se estaban haciendo fastidiosos con ese aullar, me estaba quedando dormido cuando sentí pasos en la puerta, me espabilé y pensé que era mi padre, vi un hombre alto todo cubierto por una capa muy larga, le arrastraba por el suelo y una capucha que le cubría toda la cara, caminó alrededor de la puerta, mientras los perros ya no aullaban, chillaban muertos de miedo y con sus uñas rasgaban una pequeña puerta que daba a la cocina, esperando que alguien les abriera, el personaje aquel, dio unos pasos más y emprendió camino, lo vi alejarse y aunque en ese momento no me pareció tan real lo que vi, una gran sombra lo seguía , sombra que cubría todo el camino, lo vi trastornar detrás de un gran árbol en un recodo del camino, mismo lugar donde vi a parecer a mi padre, fui a ponerme de pie para ir a saludarlo, cuando noté que venía cubierto por esa misma sombra negra que iba detrás de ese personaje, pero a mi padre no lo seguía, lo cubría por completo, mi padre no parecía verlo, yo me fui a poner de pie para irle a decir a mi madre y a la abuela, pero un hormigueo en mis pies me lo impedía es como si estuviera atornillado al piso. Los perros aullaban con más fuerza, el viento silbaba entre el alar de la casa, más que un silbido es como si fuera un murmullo de muerte, eso fue lo que pensé en ese momento y aún hoy día me aterra lo que se me ocurrió.
Mi padre seguía su camino, cuando a espaldas de él, detrás del gran árbol salieron dos figuras de hombre, a pesar de la distancia, en la mano de uno de ellos se veía un puñal, yo a pesar del miedo y el deseo de correr a avisar que mi padre estaba en peligro no era capaz de mover un solo musculo, los dos hombres siguieron a mi padre un tramo, después lo abordaron, lo estaban robando, mi padre intentó resistirse, pero lo apuñalaron, mientras esto ocurría, los perros salieron en defensa de mi padre, pero solo podían llegar hasta donde empezaba esa sombra, apenas llegaban a ese límite chillaban, los dos hombres deshicieron sus pasos y huyeron perdiéndose en la noche, mi padre caminó tambaleante hasta nuestra puerta, mientras en el gran árbol estaba parado el hombre de la capucha, este vio todo y seguía mirando el avanzar de mi padre, yo pude moverme y corrí a la puerta, sabía que papá estaba mal herido, no me importó lo que mi madre me había advertido, abrí la puerta, mi padre estaba bañado en sangre, sus ojos desencajados y horrorizados no miraban a la puerta, veían al personaje de la capucha negra que estaba al lado de él con una mano sobre el hombro, allí pude verle la cara y supe quien era; era una calavera, era la muerte y había venido por mi padre, dentro escuché la abuela y a mi madre correr también a la puerta, al ellas llegar mi padre estaba sobre mi, ya estaba muerto, aquel hombre de la capucha no se fue caminando como lo vi al principio, solo desapareció en la oscuridad, a pesar del dolor que sentía, recuerdo muy claro que escuché ladrar los perros con fuerza y rabia.
Vi morir a mi padre y crecí con el firme convencimiento que me vengaría por eso, la noche que mi abuela murió, me mandó llamar a su habitación ya en los últimos suspiros, me pidió olvidar la venganza, asegurándome que cuando la muerte vienen no hay manera de detenerla, ella está aquí, me señaló un lugar indefinido de la habitación, pero tu no puedes verla por que no eres el elegido, esa misma noche mi abuela murió, pero me dejó una gran duda, porqué la noche que murió mi padre pude ver la muerte si yo no fui el elegido, con los años olvidé mi sed de venganza, pero el dolor de perder a un padre a esa edad y de esa manera nunca se olvida.
𒋨🎭𝑽𝒂𝒍𝒂𝒌 𝕯𝖊𝖆𝖒𝖔𝖓 𝕿𝖆𝖗𝖌𝖆𝖗𝖞𝖊𝖓🎭

 

domingo, 17 de diciembre de 2023

La Cripta del Terror : "El experimento 84B"



Hola mundo, me llamo James y muchos dicen que estoy mal, que soy diferente, que estoy loco, que no me relaciono con nadie pero no lo estoy, me siento solo sin que nadie me consuele, sin que nadie hable conmigo, sin nadie a mi lado. James era un joven normal como cualquiera de nosotros, era un chico alto muy delgado con el pelo rizado y negro unos ojos de color almendra con unas ojeras de hace mucho tiempo, se odiaba a si mismo por no ser como los demás, deseaba con ser diferente a los demás.
Pero su presencia provocaba todo lo contrario, normalidad, simpleza, muchas tardes se quedaba en su habitación mirando a otros hombres como paseaban y eran vistos y saludados por otra gente, gente y sobre todo chicas que se daban la vuelta solo para mirarles. James se preguntaba como lo hacían, no lo entendía y solo soñaba con destacar entre la multitud y ser diferente de lo que era. Era un día cualquiera de cualquier semana y como todas las demás estaba en clase y sus compañeros se burlaban de él, se reían de su cara de su forma de caminar en definitiva de absolutamente todo.
Odio, depresión, rabia, locura todas esas palabras se juntaban en su mente conforme iban pasando los días, cada vez que en su colegio se burlaban esas palabras resonaban con más fuerza en su cabeza, así que ese día decidió no aguantar más tenía que acabar con esto ya, no podía pasar ni un minuto más en esta vida, así que al salir de clase se fue a un callejón donde sabía que por allí no pasaba nadie para poder así acabar con su vida. Cuando estaba apunto de hacerlo de la nada salió un anciano se acercó y le dijo -que está haciendo joven no pensará hacer eso no?. -Acabar con esto, dijo el joven. -Estás loco, -contestó el anciano ,mira yo te puedo ayudar a tener una vida mejor. El joven empezó a pensarse la oferta del anciano cuando de repente el anciano se abalanzó sobre él le agarró el brazo con una fuerza sobrehumana y le inyectó en su cuello un liquido verdoso que brillaba en la oscuridad del callejón, antes de que pudiera gritar el joven se desmayó. Cuando despertó se encontraba en una camilla, en una sala oscura con un foco que le alumbraba directamente a los ojos, atado sin poder moverse empezó a gritar y a decir que lo soltara, pero no tuvo esa suerte, el anciano se acercó y le puso una máquina en el pecho con una luz muy potente, le tomo el pulso y sus pupilas eran las correctas y le dio a un botón y comenzó a salir un halo de luz enorme que impactó sobre el chico, gritando de dolor pero de repente la máquina empezó a fallar, el cuadro de luces se apagaba y encendía, el anciano se puso nervioso y empezó a tocar todos los mandos de esa maldita máquina, pero a los pocos minutos cuando James casi había perdido el conocimiento del dolor y los gritos, hubo una explosión en toda la sala y el joven salió volando.
Me desperté entre los escombros de aquel lugar, no podía ver nada como si tuviera un pañuelo entre los ojos intenté gritar pero no podía era como si no tuviera boca así que lo único que podía hacer era arrastrarme por el suelo, conseguí levantarme y salí fuera de aquella nave, fuera había un policía que había aparcado su vehículo al oír la explosión, el policía al ver al chico su cara cambió por completo, aterrorizado intentó huir corriendo pero de repente algo parecido a un tentáculo negro salió de su espalda y agarró al policía, el joven no sabía de donde había salido eso, pero esa cosa actuaba de forma independiente, de golpe otro tentáculo salió de su espalda y atravesó el pecho del policía dejando un gran agujero en su cuerpo. El joven no sabía que era eso y volvió a entrar para buscar al anciano, cuando lo vio estaba tirado en suelo aplastado por viga de hierro, de nuevo los tentáculos volvieron a salir y agarraron al anciano atravesando su abdomen y sacando todos sus órganos. Salió corriendo y pudo entrar en un baño para limpiarse la sangre y cuando se miro en el espejo se dio cuenta en lo que se había convertido, era más alto que antes , sus brazos y piernas largas, pero lo peor era su rostro, no tenía era una calavera lisa, sin la forma de los ojos y la nariz en su lugar unos huecos oscuros, ahora era un monstruo y vive en las pesadillas de todos nosotros.

Relatos Escalofriantes : "FLECHASO INFERNAL"



Hace muchos años en el poblado de Teziutlán, ubicado en el estado mexicano de Puebla, vivía una muchacha muy bonita que tenía un corazón muy negro. Habitaba en una casa minúscula con su madre, quien se esforzaba por mantenerla y hacer de ella una chica de bien, pero todo era en vano. La joven estaba muy malcriada y se vivía todo el tiempo insultándola, robándole y escapándose por ahí.
La buena mujer por más que rezaba, no veía ningún cambio en su hija y comenzaba a perder la fe de que algún día, ella pudiera ser buena.
Una noche, en el poblado celebraron un baile al que la muchacha quería ir, contra la voluntad de su madre. Discutieron tan fuerte que la chica recibió una bofetada y, furiosa contra su progenitora, se marchó de casa jurando que se iba a ir para siempre con el primer hombre que se le cruzara en el camino.
Se encaminó al baila, pasando por el Puente Viejo del Barrio de la Gloria, cuando de pronto apareció ante ella un hombre muy alto y apuesto, todo vestido de negro y a la usanza de los charros. Montaba en un caballo majestuoso y también oscuro.
El desconocido le tendió una mano a la chica, invitándola a ir al baile con él, cosa que ella aceptó encantada. Allí bailaron y rieron, y la joven se
""enamoró locamente del charro"". Cuando este le pidió que fuera su novia, ella le respondió que sí sin pensar en las consecuencias y apenas salieron del evento, montaron en el caballo y el hombre la condujo hasta una cueva lúgubre.
A la muchacha se le hizo extraño que la llevara a un lugar como ese, pero encandilada como estaba, hizo caso a su orden de no hacer preguntas y entró en la gruta.
El charro la besó y ella le prometió que sería suya para siempre.
—¿Me lo juras de verdad? —preguntó él, con una sonrisa malvada.
—Sí, yo te amo, te amo con todo mi ser.
El charro soltó una carcajada malévola y dejó ver uno de sus pies. Cuando ella lo miró, creyó que se desmayaría ahí mismo: había una enorme pezuña de cabra en lugar de un pie humano. Fue así como comprendió que su novio no era tal, sino el mismo diablo.
Llena de pavor y con el corazón roto, la chica intentó salir, pero el maligno la tomó por el cabello y la llevó de vuelta a sus aposentos, donde pasaron la noche.
Por la mañana, la joven fue encontrada malherida con unas quemaduras en forma de mano por todo su cuerpo y hablado incuerencias su mente andava en otro mundo
Ella estaba en las cercanías de la cueva y fue llevada a casa de su madre, quien la recibió muy preocupada. Curó sus heridas, pero por más que intentó saber la verdad todo fue inutil ya que la joven seguia en estado de shok.. lo que había sucedido la noche anterior, no hubo manera de saber la verdad.
Tubiero que pasar varios mese para que la joven se recuperara..bien Eso sí, a partir de entonces no volvió a ser grosera con su madre y se convirtió en una muchacha ejemplar.

Relatos Escalofriantes : En La Selva


 Era un día sofocante de junio en la espesura de la selva. Mi compadre Manuel y yo regresábamos extenuados de la jornada laboral, sudorosos y acosados por el incesante zumbido de los mosquitos. Conversábamos sobre dos mujeres que habíamos conocido esa mañana en el pueblo cercano. Manuel, visiblemente cautivado, me aseguró que si tuviera la oportunidad, sería infiel a su esposa. "Una canita al aire no le hace mal a nadie," me decía.

El sol comenzó a ocultarse tras las montañas, advirtiéndonos que teníamos poco tiempo para llegar a casa. Fue entonces cuando escuchamos los gritos angustiantes de una mujer en apuros. Sin pensarlo dos veces, seguimos el sonido hasta un barranco empinado. Abajo, una mujer de deslumbrante belleza luchaba por no caer al vacío, sosteniéndose precariamente de unas ramas.
Con rapidez, descendimos y la ayudamos a subir. Como muestra de agradecimiento, nos ofreció un intrigante trato: adentrarnos en la selva para compartir un momento de intimidad. Aunque su belleza era cautivadora, decliné la oferta, nervioso pero seguro de mi amor por mi esposa. Manuel, sin embargo, aceptó y se adentró en la espesura con ella, pidiéndome que lo esperara.
Minutos se convirtieron en horas. La oscuridad se apoderó del ambiente. Encendí mi linterna y me adentré en busca de mi compadre. Unas decenas de metros más allá, el haz de luz reveló una escena que todavía me hiela la sangre: Manuel yacía sin vida en el suelo, su rostro retorcido en una mueca de horror. Y más allá, vi a la mujer—ahora una criatura abominable, saltando en una sola pierna mientras se transformaba en algo indescriptiblemente grotesco, desapareciendo entre las sombras de la selva.

sábado, 16 de diciembre de 2023

Misterios de la Noche : Historia antes de Dormir



 Mi abuela solía contarme historias antes de dormir, y una en particular siempre me helaba la sangre. Decía que le había sucedido a su padre, mi bisabuelo, cuando era un joven aventurero.

En una noche lluviosa y fría, mi bisabuelo, a quien llamaremos Eduardo, caminaba por las calles desiertas de un pueblo que no reconocía. Sus pasos lo llevaron frente a un antiguo bar con una tenue luz que brillaba desde adentro. Decidió entrar para refugiarse del aguacero y, quizás, tomar una bebida caliente.
El interior del bar era oscuro y silencioso. Solo había un cantinero detrás de la barra, limpiando un vaso con un paño viejo. Eduardo se acercó y pidió un whisky. El cantinero le sirvió sin decir una palabra, pero con una mirada que escondía un secreto.
Mientras Eduardo bebía, notó que el ambiente del bar había cambiado. Los muebles parecían más viejos y desgastados, y el aire olía a madera y tabaco. Miró por la ventana y, en lugar de la calle moderna que había visto al entrar, ahora había carruajes y personas vestidas con ropas de siglos pasados.
Sintiendo un escalofrío, se dirigió al cantinero y le preguntó qué había sucedido. El cantinero, con una sonrisa siniestra, le respondió: "Cuando entras a este bar, viajas en el tiempo. Has llegado al siglo XVIII, y no hay vuelta atrás."
Eduardo intentó salir corriendo, pero la puerta estaba cerrada con llave. El cantinero se acercó lentamente y le susurró: "Solo hay una manera de volver a tu época: debes contarme una historia que jamás haya escuchado, una historia de terror que me haga temblar."
Con el corazón latiendo a mil, Eduardo comenzó a narrar una historia espeluznante, utilizando todas sus habilidades de narrador. Pasaron horas, y cuando terminó, el cantinero, con lágrimas en los ojos, asintió y abrió la puerta del bar.
Eduardo salió corriendo, y cuando miró atrás, el bar había desaparecido. Estaba de nuevo en su tiempo, en la misma calle moderna de antes. Sin embargo, algo había cambiado: en su bolsillo encontró una moneda antigua, un recuerdo de esa noche terrorífica que nunca olvidaría.
Mi abuela siempre terminaba la historia diciendo que aún conservaba esa moneda, un testimonio mudo de la increíble aventura de su padre en aquel bar misterioso.

Misterio de la Noche : EL CADEJOS (Leyendas de Costa Rica)


Según los relatos que dan consistencia a la leyenda del Cadejos, este horrible perro negro es el resultado de una maldición. Transportándonos al pasado, veamos qué fue lo que sucedió:
Era una humilde familia; el marido solía con frecuencia emborracharse en las cantinas y, llegando a deshoras de la noche a su casa, hacía un escándalo tremendo. Sacaba la cruceta y amenazaba de muerte a todo aquel que se atreviera a ponerle la mano encima. Otras veces le pegaba salvajemente a su mujer por motivos realmente insignificantes. El hijo mayor de la familia decidió un día darle un buen susto cuando éste regresaba de sus andanzas nocturnas.
Se consiguió un cuero peludo y, cuando fue ya tarde de la noche, se dirigió hacia un punto oscuro y solitario del camino, por el cual tenía que pasar su padre de regreso a casa.
Y de veras, cuando distinguió la sombra del hombre que se acercaba, se puso el cuero peludo, luego avanzó de cuatro patas al encuentro de su padre, convertido en horrendo animal de ultratumba.
La estremecedora aparición continuó sal iéndole al encuentro en el mismo paraje, cada vez que su papá regresaba de sus correrías nocturnas. Pero, a pesar de todos estos sustos, no lo hacía abandonar su mala conducta y mucho menos el vicio del licor.
Un buen día se le agotó la paciencia al hombre y dominado el miedo que aquella espeluznante aparición le producía, levantó la cruceta para disponerse a hacer un picadillo a cuchilladas al espanto, pero cuando ya iba a asestar el primer golpe mortal, escuchó !a voz de su hijo que muy temeroso le gritaba que todo había sido una broma, que lo perdonara y que no lo matara.
El padre, al constatar que aquel hijo lo había hecho objeto de burla y de tan horrenda broma, profirió una maldición al muchacho: «De cuatro patas andarás toda la vida». La maldición se cumplió y es asi que aquel hijo se convirtió en ese perro grande y negro, que la noche más oscura se les puede aparecer

Misterio de la Noche : "La tumba de Sara Llanos"



En el turbio amanecer del siglo XIX, cuando las fronteras entre la vida y la muerte se mezclaban en un misterio sombrío, un oscuro capítulo se escribía en los libros del destino. En una época donde los suspiros de la última exhalación eran considerados el último adiós, las almas se perdían en las sombras antes de tiempo.
En medio de aquel siglo de incertidumbre, un pequeño pueblo albergaba un cementerio que sería testigo de un inquietante relato. Un guardián solitario, encargado de velar por las memorias eternas y las lápidas talladas con los nombres de los olvidados, caminaba entre las filas de tumbas con su mirada cargada de cansancio y vigilancia.
Esa noche, la luna apenas era un pálido reflejo en el cielo, y las estrellas titilaban como faros en la oscuridad. El guardián, un hombre de mirada penetrante y rostro tallado por la experiencia, luchaba contra el sueño que amenazaba con reclamarlo. El sonido del viento entre los árboles parecía cantar una nana que lo arrullaba, empujándolo hacia los brazos del descanso.
Mientras tanto, tres figuras sombrías emergieron de las sombras, decididas a robar la paz de los muertos. Ladrones sin escrúpulos que codiciaban las posesiones incluso de aquellos que habían dejado este mundo. Su objetivo era la tumba de Sara Llanos, una aristócrata que vivió en el siglo XIX cuyo ataúd contenía un tesoro que ansiaban convertir en riqueza terrenal.
Los ladrones, movidos por la avaricia y el ansia de fortuna, habían estudiado cada detalle del cementerio y su premio. La luna, cómplice involuntaria, iluminaba su camino hacia la tumba deseada. Con habilidad, burlaron las defensas de metal y candados, violando la tranquilidad de aquel sagrado lugar.
Horas pasaron como latidos de un corazón ansioso, y finalmente alcanzaron la morada de Sara. Con herramientas y esfuerzo, comenzaron a desenterrar la tierra que separaba a los vivos de los muertos. Pero en medio de su afán, golpes suaves resonaron desde el interior del ataúd, como suspiros acallados que luchaban por encontrar una voz.
El miedo se apoderó de los ladrones cuando unos golpes desde el ataúd se empezaron a escuchar como un eco de los latidos de sus propios corazones.
-Sacarme de aquí .- se escuchó con voz lúgubre. Hundidos en una espiral de pánico, abandonaron su tarea incompleta y huyeron de la escena, dejando atrás el fruto de su sacrilegio.
Mientras tanto, el vigilante despertó de su sueño intranquilo. Los gritos le arrancaron de las garras del cansancio y la confusión. Siguiendo el eco de los lamentos, llegó a la tumba destrozada de Sara Llanos. Sus ojos, acostumbrados a los misterios de la noche, observaron el ataúd a punto de ser liberado de su prisión de tierra.
-Sacarme de aquí, - volvió a decir Soy Sara Llanos.
La voz que emergió desde el interior del ataúd llevó un escalofrío hasta lo más profundo de su ser. El nombre pronunciado era el mismo que adornaba la lápida rota. Sara Llanos imploraba auxilio, pero su voz estaba cargada de un insondable sufrimiento, una agonía que trascendía la barrera entre los mundos.
Con el alma erizada, el vigilante no pudo evitar confrontar la realidad que se extendía ante él. Las palabras de Sara, su insistencia por ser liberada, se encontraban en discordancia con los registros mortuorios. El mensaje grabado en la lápida hablaba de su muerte en el siglo XIX, pero las fechas en el mundo exterior hablaban de un tiempo distinto.
En el suspenso entre lo sobrenatural y lo racional, el vigilante se aferró a la única opción que su mente podía aceptar. Aquello no era humano, no podía serlo. La fecha de 2023 negaba cualquier explicación coherente. Mientras esperaba la llegada de las autoridades, la figura atrapada en el ataúd se sumió en silencio.
Cuando las autoridades finalmente llegaron, el ataúd fue liberado de su prisión de tierra. Pero lo que encontraron dentro congeló la sangre en sus venas. Una figura intacta yace en el interior, una mujer cuyos rasgos desafiaban la lógica y la ciencia. Sin signos de descomposición, sus ojos se abrieron como joyas negras, reflejando un mundo que escapaba al entendimiento humano.
Con un grito aterrador, la figura se alzó de su lecho funerario. Las manos que alguna vez fueron cadáveres rígidos ahora estaban vivas, y el rostro que debía haber sido consumido por el tiempo sonreía con un rictus de oscura diversión. La sangre manchó el suelo cuando el horror se desató, las sombras se retorcieron y la figura desapareció en la noche, llevándose consigo la vida de aquellos que osaron desafiar la frontera entre los mundos.
Ese ser horrible se encuentra entre nosotros viviendo sin más y sediento de sangre.

Misterios de la Noche : Amor y Olvido



En medio de la bulliciosa ciudad, entre rascacielos que se alzaban como sombras modernas, se encontraba una antigua mansión con una historia olvidada. Dentro de sus paredes, se ocultaba la trágica narrativa de Caroline y James, una pareja cuyo destino fue sellado por un oscuro secreto.
Caroline regresó a la mansión después de años de ausencia, guiada por un impulso inexplicable. La casa, envuelta en una atmósfera de silencio y misterio, parecía retener susurros de un pasado que clamaba ser revelado.
Al explorar las habitaciones, los recuerdos de su romance con James la envolvieron como un fantasma del pasado. Las risas compartidas, los días soleados en el jardín, y las noches de complicidad se entrelazaron con la sombra de una verdad oculta.
Un día, mientras investigaba el ático, Caroline descubrió una serie de cartas empolvadas y fotografías desgastadas. Revelaban un engaño que desgarró su amor, un secreto oscuro que la pareja había enterrado junto con sus sueños.
La mansión, ahora impregnada de una energía melancólica, se volvió un eco de la historia de amor y traición. James, cuyo espíritu parecía atrapado en un eterno arrepentimiento, se manifestaba en susurros y sombras, buscando redención.
Caroline se vio atrapada entre la tristeza de los recuerdos y la necesidad de liberar a James. Juntos, exploraron los confines de la mansión, enfrentando las sombras del pasado y despidiéndose con un doloroso adiós.
Al abandonar la mansión, Caroline llevaba consigo el peso de los sentimientos encontrados: la tristeza de un amor perdido, la liberación de una verdad sepultada y la esperanza de que, al fin, los espíritus atormentados encontrarían la paz.

viernes, 15 de diciembre de 2023

Relatos del Muertos : La noche de los abuelos malditos


Era una noche sin estrellas, tan oscura que parecía que el mundo se había acabado. En una casa apartada, dos parejas y su niña chiquita se habían refugiado de una tormenta que amenazaba con arrasar todo a su paso. Los adultos se fueron a dormir, confiados en que la casa resistiría el embate del viento y la lluvia. María se quedó sola en su habitación, abrazada a su osito de peluche. En ese tiempo tenía ocho años y estaba muy asustada. No le gustaba la oscuridad, ni los truenos, ni las sombras que se movían en las paredes. Quería ir con sus padres, pero no se atrevía a salir de su cama.
Eran las doce de la noche y empezó a escuchar gritos y lamentos. Venían de fuera, de la calle. Eran voces de dolor, de miedo, de agonía. María se tapó los oídos con las manos, pero no podía dejar de oírlas. El aire se sentía frío y húmedo, como si hubiera entrado la muerte en la casa. María se armó de valor y salió a pedir ayuda, pero sin saber que ese día cambiaría su vida por completo.
Llegó al salón y vio que la puerta estaba abierta. El viento había arrancado las bisagras y había dejado un hueco por el que se colaba la noche. María se asomó y vio un espectáculo dantesco. La calle estaba llena de cadáveres, de sangre, de vísceras. Había cuerpos mutilados, desmembrados, decapitados. Algunos todavía se retorcían y gemían, otros estaban quietos y pálidos. María no reconoció a nadie, pero sabía que eran sus vecinos, sus amigos, sus familiares. No entendía qué había pasado, quién había hecho aquello, por qué.
De repente, vio dos sillas de mecer moviéndose solas en la acera. En ellas estaban sentados un viejito y su esposa, que la miraban con una sonrisa maliciosa. María los reconoció al instante. Eran sus abuelos, los que habían muerto hacía años en un accidente de coche. Pero no se parecían en nada a los que recordaba. Estaban pálidos, sucios, desdentados. Tenían los ojos inyectados en sangre y la boca manchada de rojo. María se quedó paralizada, sin poder creer lo que veía.
-Hola, niña. ¿Qué haces aquí tan sola? -le dijo el viejito con voz ronca.
-Hola, señores. Necesito ayuda. Hay gente muerta en la calle. No sé qué ha pasado -balbuceó María.
-No te preocupes, niña. Nosotros te podemos ayudar. Somos tus abuelos -le dijo la viejita con voz dulce.
-¿Mis abuelos? ¿De verdad? -preguntó María, confundida.
-Sí, niña. Ven, siéntate con nosotros. Te contaremos una historia -le dijo el viejito, haciéndole un gesto con la mano.
María se acercó a ellos, pensando que eran amables. Quizás ellos sabían lo que había pasado, quizás ellos podían protegerla. Se sentó en el regazo del viejito, que le acarició el pelo. La viejita le cogió la mano y le apretó los dedos. María se sintió un poco mejor, pero seguía escuchando los gritos y los lamentos.
-¿Qué historia me van a contar, abuelos? -preguntó María.
-Una historia de terror, niña. Una historia que te hará temblar -le dijo la viejita con voz melosa.
-¿De terror? ¿Por qué? -preguntó María, asustada.
-Porque nos gusta el terror, niña. Nos gusta ver cómo sufren los demás. Nos gusta ver cómo mueren -le dijo el viejito con voz cruel.
-¿Qué? ¿Qué dicen? -preguntó María, aterrada.
-Sí, niña. Nosotros somos los que hemos matado a toda esta gente. Nosotros somos los que hemos destrozado sus cuerpos. Nosotros somos los que te vamos a matar a ti -le dijo la viejita con voz siniestra.
-¡No, no, no! -gritó María, tratando de escapar.
Pero era demasiado tarde. Los abuelos la sujetaron con fuerza y le clavaron sus dientes en el cuello. María sintió un dolor insoportable y un calor que le quemaba la sangre. Los abuelos se rieron con una risa diabólica y se bebieron su vida.
Al día siguiente, la policía encontró la casa vacía. No había rastro de los adultos, ni de la niña, ni de los abuelos. Solo había sangre, mucha sangre. La policía no entendía nada. Solo sabía que había sido una noche de terror.

Canal Terror : EL CIRCO DE LA MEDIANOCHE.

Desde 1890 varias personas han contando historias, trasmitidas de generación en generación, con rumores acerca de un Circo Sombrío, con el t...